Mi biografĂ­a...

Mi historia con la pelota comienza desde que era sólo un niño de cinco años de edad, cuando mis padres decidieron mudarse desde Córdoba al barrio del club que me vió crecer como jugador de fútbol: La Sociedad de Fomento "Fernando Hidalgo", un club de baby fútbol que me dejó y enseñó mucho. Recuerdo que Marcelo Coletti (el papá de mi amigo Matias) fue el que me insistió y me llevó al Club Hidalgo en aquella época. Fué una experiencia inolvidable porque no sólo aprendí a jugar, sino porque allí conocí a los que hoy son mis mejores amigos. Cuando terminó mi etapa de jugar baby, fuí a probar suerte en algunos clubes de primera "A" (Velez Sarfield, River Plate y Platense).
En Velez Sarfield no tuve tanta suerte, ya que en el momento de decidir si quedaba o no, me operaron de apéndice y demoró mi recuperación. Una vez recuperado me presenté en River y Platense simultáneamente y quedé en ambos clubes a la vez, pero me decidí por "el calamar". porque imaginé que tendría más posibilidades de jugar como titular. Fue en éste equipo, Platense, donde en mi primer año las cosas no sucedieron como las esperaba, sumado a los dolores de rodilla (por el crecimiento) al año siguente me dejaron libre en octava división, pero como soy de sangre "caliente", como dicen, anhelaba llegar a primera en Platense, me quedé jugando en liga paralela un año, hasta que volví al campeonato de AFA nuevamente.
Mi gran salto deportivo llegó cuando tenía 21 años, ya que pasé de primera B metropolitana a primera división A, dos categorías más. Todo un cambio. Fue de la mano de Teté Quiroz, quien me llevó a Instituto de Córdoba. La adaptación no fue nada fácil, y más allá de que al equipo no le fue bien, tuve un buen año.
Luego pasé a Racing Club. Me preparé mucho para llegar en las mejores condiciones, y como es de costumbre todos los años entrené en una mini-pretemporada solo con el profe Ernesto Colman, mi amigo también. En Racing tuve un gran año con muchos goles, por tal motivo llegó mi transferencia a europa, a un equipo de Portugal, el Benfica.
En Benfica las cosas salieron todas al revés, se fueron el técnico y el manager que me habían llevado, también me lesioné el izquiotibal y prácticamente no tuve las oportunidades para jugar y demostrar. Entonces decidí volver a la Argentina, a San Lorenzo de Almagro.
Con mayor madurez pasé mis mejores años de carrera en el club de Boedo y gracias a eso conseguí llegar a lo más lindo que le puede pasar a un jugador, vestir la camiseta celeste y blanca, sí, la camiseta de nuestra selección nacional.

Ésta es mi carrera hasta el momento...

Quiero destacar el apoyo incondicional de mi familia y de mi pareja, que sin ellos no hubiera logrado lo que alcancé. Les estoy eternamente agradecido a mis padres, principalmente por ser como son. Por último, quiero dejar un mensaje a aquellos que están comenzando esta hermosa profesión, diciéndoles que dejen todo para lograrlo, que sin esfeuerzo y sacrificio no se llega a ninguna parte. Hay que dejar de lado cosas que nos gusten para poder llegar en óptimas condiciones. Si hacen las cosas bien y tienen un poco de suerte, la recompensa es satisfactoria, por eso nunca dejen de luchar y mucho menos de soñar por lo que quieren.

GRACIAS A TODOS!!!
Gonzalo